Mecanismos de defensa, la forma de combatir situaciones difíciles desde el inconsciente

En los momentos donde se experimenta una situación traumática o intensa, muchas veces podemos quedar completamente shockeados, es por eso que desde el inconsciente funcionan ciertos sistemas o mecanismos denominados “de defensa”, cuyo principal fin es minimizar las consecuencias de ese evento tan particular de nuestra vida, para de esa forma seguir funcionando normalmente, como si nada nunca hubiera pasado.
El objetivo, entonces, de estos mecanismos de defensa, será el de desempeñarse como una de las formas del organismo de mantener en equilibrio las diferentes fuerzas por las que está compuesta el individuo: éste está compuesto de características instintivas, genéticas, ciertos factores adquiridos a través del desarrollo que deben mantenerse equilibrados para poder funcionar como un todo, y de manera correcta.
Existen varios tipos de mecanismos de defensa, a los cuales recurrimos inconscientemente, y entre ellos encontramos por ejemplo la represión (el borrar eventos y pensamientos que dolorosos si siguieran en el nivel de la conciencia), la proyección (sentimientos o ideas estresantes proyectados en otras personas), negación, aislamiento (separar a los recuerdos de los sentimientos, para poder soportar los hechos), desplazamiento (separar ciertos sentimientos que se adjudicaban a un hecho o persona, para asociarlos a otro hecho o persona), entre muchos otros.
Cuando estos mecanismos de defensa, cuyo fin es contribuir al balance psicológico, no logran el resultado que persiguen, se producen ciertas reacciones relacionadas con ciertos desequilibrios como el estrés, la ansiedad o depresión, que pueden venir acompañadas de falta de sueño, pérdida de apetito, enfermedades del tipo psicosomático como las úlceras entre otras cosas; en los casos más graves se puede llegar hasta a consecuencias como trastornos delirantes o suicidio.

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