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Joel medula osea

Ayudar a Joel de Cambrils, necesita un donante de médula ósea

El pequeño Joel tiene sólo 6 años.  Nació en enero de 2003 y fue en marzo de 2004 cuando, tras comprobar sus padres que no comía, decidieron llevarle al médico. En el Hospital Sant Joan de Reus le detectaron inicialmente una bronquiolitis y los galenos decidieron realizar unas pruebas, que reflejaron que sufría un fuerte descenso de las plaquetas de su cuerpo. Al comprobar que este hecho no era normal, el caso fue derivado al Hospital de la Vall d’Hebron. Allí se le diagnosticó la aplasia medular congénita.  Desde entonces, sus visitas al centro hospitalario barcelonés son habituales, dado que es necesario un seguimiento exhaustivo de la evolución de la enfermedad.

La aplasia medular congénita es una enfermedad hematológica, mortal (dado que va destruyendo paulatinamente las células madre y con ellas las plaquetas, los glóbulos blancos y los glóbulos rojos de nuestro organismo) y cuyo único tratamiento posible es un trasplanta de médula ósea, conocido también como TMO, de un donante compatible. Normalmente, el donante idóneo es un hermano o los propios padres. Sólo 1 de cada 4 pacientes dispone de donante familiar compatible. Iván, el hermano de Joel y que tiene 8 años, no es compatible y, como señala Román, el padre del niño, «desgraciadamente, nosotros, sus padres, tampoco». Es por ello que Román y Marí del Camí Palomares, vecinos de Cambrils, han enviado docenas de correos electrónicos a particulares e instituciones, con el objetivo de que haya un mayor número de donantes de médula y con la esperanza de que alguna de esas donaciones sirva para salvar la vida de Joel.

Pero lo más curioso es que el caso ha empezado a tener tanto eco que ya son numerosos los mails que se cruzan a diario los internautas en los que se destaca la necesidad de «ayudar a Joel». Román ha empezado a comprender la importancia de movilizarse tras el ‘shock’  inicial que sufrió hace unos días cuando le hablaron de la imperiosa necesidad de hallar un donante. «¿Qué padre o madre no haría lo que fuera por sus hijos?», se pregunta Román emocionado mientras describe a Joel como «un niño muy cariñoso, al que le gusta jugar y que venía practicando tenis. Desgraciadamente, por los riesgos de la enfermedad hemos tenido que darle un descanso al menos temporal de la práctica de éste y otros deportes». A los riesgos a los que se refiere Román es al cansancio, debilidad, sensación de mareo y decaimiento que sufre el paciente, además de cualquier peligro de una herida de importancia, que comportaría su urgente traslado a un hospital.

‘Todos podemos ser donantes’

Román ha profundizado en pocos días en esta enfermedad. «No te das cuenta de lo que tienes hasta que está en peligro. Nosotros vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano por él». Por eso, recuerda que «la probabilidad de encontrar un donante de médula compatible es de 1 de entre 40.000 personas. Se trata de un porcentaje muy bajo y, por eso, cuantos más seamos (yo ya soy donante), más pacientes pueden recibir ese deseado trasplante». El padre se dirige en su carta a todos los ciudadanos y señala que «puede que seas tú y sólo tú, el donante compatible con Joel». Si no es así, no importa, porque puedes ser compatible con otro enfermo». Román anima a ser donantes de médula: «Es anónimo y no sólo para un paciente determinado. Hay muchos donantes de sangre, pero pocos de médula».

* Fuente: El deván de Carol

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